El año pasado por estas fechas me encontraba escribiendo lujoyglamour.net en el mismo sitio que me hallo ahora, Islantilla, una urbanización compartida entre Lepe e Isla Cristina y que toma su nombre de esta última y del poblado de pescadores perteneciente a Lepe, La Antilla. De hecho, estoy casi en el mismo bloque y planta, aunque en un piso diferente.
Y no es que esté escribiendo una novela, pero sí intento recopilar muchos de mis relatos en un solo volumen, para tenerlos junticos y que no pasen frío por ahí solitos. Lo que ocurre es que no lo estoy haciendo con la misma disciplina que el año pasado, lo que me ha llevado a pensar que uno de los factores más importantes a la hora de componer una novela es escoger el sitio adecuado, y tener la voluntad suficiente como para avanzar un número de palabras fijo cada día. Escribir es divertido, pero si lo quieres hacer en serio es un trabajo como otro cualquiera: hay que levantarse temprano y hay que echarle horas. Lo que no estoy haciendo este año, por cierto, y me está privando del placer de pasear por la playa casi vacía, con los barcos de pesca en el horizonte, los madrugadores paseando al perro y haciendo yoga, y los trasnochadores desesperados buscando un cigarro (algo notoriamente difícil aquí, al parecer).
De hecho, ni siquiera estoy leyendo tanto como el año pasado. Eso sí, duermo mucho más.
Vuelta al lugar de los hechos
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