Tengo dos cupones de descuento de Bubok, válidos para comprar lujoyglamour.net o cualquier otro libro.
Para ser acreedor de uno de ellos, no tienes más que publicar en tu blog (preferiblemente) o en tu Twitter (también) una mini-reseña diciendo de qué crees que va lujoyglamour.net y por qué te habría gustado mucho leerlo. Vamos, como si lo hubieras leído, pero sin hacerlo (aunque también vale si te lo lees).
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Concurso-Flash de mini-reseñas de lujoyglamour.net
Cómo ganar el premio literario Bubok 2010
El año pasado fueron Los últimos días de Clark K. y lujoyglamour.net los que ganaron el premio Bubok, pero este año entre los ganadores puede estar tu libro; lo que necesita un cierto porcentaje de fortuna, pero quizás también te vengan bien algunso consejos de alguien que ya ha pasado por ello.
- El año pasado los dos ganadores (y muchos finalistas) se caracterizaron por la originalidad. Por supuesto que cualquier obra literaria (ojo, no tiene por qué ser una novela, LUDCK es una obra de teatro) es original de quien la ha escrito, pero a partir de ahí hay que evitar los clichés y los temas raídos. Investigador encuentra un libro, o documento, o botijo, que va a dar un vuelco a la civilización tal como la conocemos, nave espacial llega a un planeta perdido ¡habitado por extraterrestres!, soy un joven punk-rapper-pijo-gótico, tengo una banda de punk-rap-pijo-gótico, y quiero ligarme a una choni, y temas similares, seguro que no cuelan. Que fueron 200, y este año pueden ser 400, hay que apostar por lo original, tanto en la forma como en el fondo
- Conviene que estés metido en las redes sociales. Imagino que no es casualidad que tanto Alberto como yo tuviéramos todos los avíos 2.0: Twitter, blogs, Facebook, hasta MySpace. Antes del premio te ayudarán a conocer el mundillo; después del premio, te ayudarán a promocionar el libro
- Cuida mucho la presentación del manuscrito, no lo entregues tal cual salga el primer borrador; pásaselo a dos o tres amigos, y a alguno que no lo sea, para que te lo revise bien revisado y te elimine errores a todos los niveles: inconsistencias en el texto, y faltas ortográficas y gramaticales de diverso tipo. En el momento que un miembro del jurado arrugue al rostro al encontrarse un gazapo, ya has perdido
- Trata de enganchar desde el primer párrafo. Posiblemente en algún círculo del infierno de Dante reservado a miembros de jurado literario tengan que leerse todas las novelas que se envían al concurso, pero en la realidad los miembros del jurado posiblemente se lean completos los 20 finalistas (que ya son muchas horas de sus ocupadas vidas) y listo. El resto lo toman, leen una página, no tienen claro por dónde va a seguir, o no les engancha, y fuera, a por el siguiente.
- No sé si en todos los concursos literarios ayudará, pero en éste sí parece que es conveniente que el concepto de la novela sea simple y fácil de explicar: Clark K. y Superman no son la misma persona o blogger y amigos tratan de averiguar quién mata a las grandes modelos
Siempre podrá inspirarte leer lujoyglamour.net, Los últimos días de Clark K. y alguno de los finalistas, Proyecto 194 o Tiempo que perder, de Javier Malonda (otro clásico de la blogosfera). Aunque sea para decir “yo lo puedo hacer mejor”. Que seguro que puedes, pero ya es tarde: ahora tienes que hacerlo mejor que los varios centenares que se van a presentar este año. En lo que te deseamos mucha suerte, por cierto.
¿De dónde sacamos todo esto?
Si se mira cuidadosamente en el archivo de historias de mi blog Atalaya, verás que hay muy pocos libros en agosto de 2008, cuando escribí l&g.net. El primero, Una novela en un año, te da cierta idea de por dónde iban mis intenciones; y el anterior, You shall know our velocity, es muy probable que haya influído en el carácter peripatético y en la forma un poco libre del mismo.
Pero no hay más novelas; no leí ninguna novela mientras estaba escribiéndolo, precisamente para que no me influyera ni el estilo ni las ideas de las mismas. Puede parecer una chorrada, pero mientras uno escribe tiene que mantener cierta higiene mental; no sólo eso, sino que si la novela engancha demasiado o es excesivamente interesante, acabas dándole más vueltas a la trama de la novela que estás leyendo que a tu propia historia.
Si me ayudó, sin embargo, y no aparece ahí, el llevarme media docena (o más, no recuerdo) de Asimov’s, revista pulp con relatos y novelas cortas. Aparte de estar en inglés, lo que las mete en un compartimento literario-mental aparte, en general son historias con una imaginación muy viva, que si no te da ideas, al menos te coloca en un estado en el que tus propias ideas surgen. Además, son totalmente fungibles y por tanto ideales para llevarlas a sitios donde estén expuestas al agua salada o clorada, la arena, y el amontonamiento en bolsos y mochilas junto con conchas y botes de bronceador.
No sé si la receta le servirá a alguien, pero a mi me sirvió.
Vuelta al lugar de los hechos
El año pasado por estas fechas me encontraba escribiendo lujoyglamour.net en el mismo sitio que me hallo ahora, Islantilla, una urbanización compartida entre Lepe e Isla Cristina y que toma su nombre de esta última y del poblado de pescadores perteneciente a Lepe, La Antilla. De hecho, estoy casi en el mismo bloque y planta, aunque en un piso diferente.
Y no es que esté escribiendo una novela, pero sí intento recopilar muchos de mis relatos en un solo volumen, para tenerlos junticos y que no pasen frío por ahí solitos. Lo que ocurre es que no lo estoy haciendo con la misma disciplina que el año pasado, lo que me ha llevado a pensar que uno de los factores más importantes a la hora de componer una novela es escoger el sitio adecuado, y tener la voluntad suficiente como para avanzar un número de palabras fijo cada día. Escribir es divertido, pero si lo quieres hacer en serio es un trabajo como otro cualquiera: hay que levantarse temprano y hay que echarle horas. Lo que no estoy haciendo este año, por cierto, y me está privando del placer de pasear por la playa casi vacía, con los barcos de pesca en el horizonte, los madrugadores paseando al perro y haciendo yoga, y los trasnochadores desesperados buscando un cigarro (algo notoriamente difícil aquí, al parecer).
De hecho, ni siquiera estoy leyendo tanto como el año pasado. Eso sí, duermo mucho más.
La sombra del lujo y el glamour, por Ruy Cárlez Fazón
Una tormenta tropical consecuencia del calentamiento global se abatía sobre Viena, con truenos, rayos, centellas, gran aparato eléctrico y profusión de sombras tenebrosas proyectadas sobre sitios insospechados. Onofre avanzaba, envuelto en una capa de basto fieltro, hacia la estación del tren, donde le esperaba una de las mayores de las sorpesas de su vida. Ya oía, ya escuchaba, al tren eléctrico soltar su silbido a través de la chimenea, sonido que auguraba lo que iba a ocurrir, lo que sin duda tenía que pasar. La lluvia en la intemperie disolvía las miasmas de la estación, miasmas con lujo y glamour, pero miasmas al fin y al cabo, miasmas que penetraban por todos los orificios, incluso el conector USB de su ordenador, conector que tendría que desmiasmar sin esperar mucho más… desmiasmamiento que tendría que esperar, porque en ese momento…
Se escuchó un tremendo trueno que se hizo luz y proyectó la gorra del jefe de estación sobre su bandera roja, y el tren paró…
Y en ese momento, Niki bajó del tren, y la luz lo iluminó de tal manera, Onofre percibió la sobra de los hoyuelos de su frente, los lóbulos de sus orejas, ¡las arrugas del codo!
No le cupo la menor duda. Con esos rasgos, tenía que ser familia suya. Cercana, además.
Onofre se le abrazó, llorando y gritando
-¡Cuñadooooo!