Sólo vine a hablar de mi libro
17/7/2009

La sombra del lujo y el glamour, por Ruy Cárlez Fazón

Una tormenta tropical consecuencia del calentamiento global se abatía sobre Viena, con truenos, rayos, centellas, gran aparato eléctrico y profusión de sombras tenebrosas proyectadas sobre sitios insospechados. Onofre avanzaba, envuelto en una capa de basto fieltro, hacia la estación del tren, donde le esperaba una de las mayores de las sorpesas de su vida. Ya oía, ya escuchaba, al tren eléctrico soltar su silbido a través de la chimenea, sonido que auguraba lo que iba a ocurrir, lo que sin duda tenía que pasar. La lluvia en la intemperie disolvía las miasmas de la estación, miasmas con lujo y glamour, pero miasmas al fin y al cabo, miasmas que penetraban por todos los orificios, incluso el conector USB de su ordenador, conector que tendría que desmiasmar sin esperar mucho más… desmiasmamiento que tendría que esperar, porque en ese momento…
Se escuchó un tremendo trueno que se hizo luz y proyectó la gorra del jefe de estación sobre su bandera roja, y el tren paró…
Y en ese momento, Niki bajó del tren, y la luz lo iluminó de tal manera, Onofre percibió la sobra de los hoyuelos de su frente, los lóbulos de sus orejas, ¡las arrugas del codo!
No le cupo la menor duda. Con esos rasgos, tenía que ser familia suya. Cercana, además.
Onofre se le abrazó, llorando y gritando
-¡Cuñadooooo!

5/7/2009

Los hombres que no amaban el lujo y el glamour, por Lars Stigsson

Onofre se sirvió una taza de café antes de entrar a la sala de reuniones de la Sûreté, situada en la Conciergerie, en pleno centro de Paris, donde el suelo que pisaban tus zapatos costaba más de lo que de lo que podrías ganar en una década. Previamente, había cogido el metro hasta la estación Metropolitain, había subido 45 escaleras sin mostrar síntomas de cansancio, y había andado 225 pasos, dejando a la derecha la Sainte Chapelle, bonito y meritorio monumento gótico que no tenía ninguna intención de visitar. Desde su bolsillo, el tamagotchi gemía usando una serie de bips, que a veces eran contestados por su teléfono móvil, en el otro bolsillo.
Ambos estaban callados cuando se sentó a la mesa, donde le esperaban Pierre Ducide, comisario de la Sûreté encargado del caso de Kyra Sorrentino, Pierre Moline, un sargento de los CRS allí presente por si había que repartir leña a alguien n’importe quoi, Pierre Stitute, el conserje del edificio, que a lo largo de los años se había labrado una reputación de ser el más rápido en abrir y cerrar puertas y el más veloz en escaquearse cuando había que hacer alguna labor que excediera en lo más mínimo su descripción laboral, Pierre Positeur, que aparentemente era jefe de algo pero realmente era un espía soviético que a la caída de la unión ídem se había quedado en el paro y vagaba por allí viviendo de las dietas que conseguía cuando le encargaban algún recado en la Banlieue, y no podemos olvidarnos de Chantal Paraquel, instructora del caso, que a sus 22 años estaba en la flor de la vida y miraba con ojitos a Onofre, lo que en realidad era una estrategia para zumbarse a Pierre, o a Pierres; Chantal Commenoussommes, de l’Armée de Terre, preocupada porque había dejado el tanque aparcado en doble fila y además enfrente de Nôtre Dame y seguro que le caía un paquete aparte de la multa. Niki apareció en una pantalla en la pared, con gafas negras, pelo negro, gabardina negra, camiseta negra y un diente postizo negro. Pendientes negros, un piercing negro en la ceja (con pelos negros) y comiéndose algo negro que todos esperaban que fuera regaliz.
Pierre les sirvió de nuevo café, y les dijo “Estamos aquí para tratar del asesinano de Kyra Sorrentino”. Onofre intervino “Funnygirl555, que ha hackeado mi tamagotchi a través del móvil o al revés y usa ambos para transmitir información, ha encontrado nuevos datos sobre la muerte. Escuchémosla”. El tamagotchi pitó, diciendo “Me he hecho cacotas”. El móvil también. Pierre transcribió el código morse usado, y lo leyó con admiración no exenta de cierta atracción sexual por el tamagotchi. Dijo “Lo que estoy leyendo es tremendamente grave”.
Toda la sala se sirvió café, y estuvieron discutiendo durante dos horas la estrategia a seguir. La reunión terminó y se fueron a un café a tomar café. El tamagotchi no paraba de decir “Tengo hambre”.

30/5/2009

Escenas eliminadas de lujoyglamour.net : Onofre está escribiendo

Niki: Oye, se me acaba de ocurrir una cosa
Fre0n: (Fre0n está escribiendo)
Niki: Podemos poner una alerta en Google para que cuando alguna supermodelo desparezca,
Niki: podamos seguir la propagación viral de la información
Fre0n: (Fre0n está escribiendo)
Niki: y luego hacer un gráfico
Niki: incluimos también Twitter
Niki: Y eso nuevo que ha sacado Google, como se llama?
Fre0n: (Fre0n está escribiendo)
Niki: y luego con el gráfico...
Niki: qué hacemos con el gráfico?
Fre0n: (Fre0n está escribiendo)
Niki: podemos renderizarlo en tres dimensiones...
Niki: quedará chulo, eh??
Fre0n: (Fre0n está escribiendo)
Niki: verdad?
Fre0n: buenos días dime lo que se te acaba de ocurrir alerta de qué se llama wave con el gráfico podemos hacer miles de cosas no sé si quedará chulo pero estoy seguro de que no nos servirá para nada sí, seguro que no nos va a servir para nada
Niki: no encontrabas el Enter
Fre0n: es que se ha quedado atascado por un pegote de chocolate...

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